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Poema: Noche de Sicarios


I write poems, essays and columns in English and or Spanish. Although much of the poetry, particularly in Spanish, focuses on romantic love, I also write about other experiences in the Juarez-El Paso border region and beyond. Some of my writings were published in literary pubs. I'm also a published nonfiction author and veteran journalist.

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Copyright © 2017 Diana Washington Valdez

Noche de Sicarios

Van por Juan "El Lukas" Martínez esta vez.
El comando recibió su orden y viene por él;
"Juan nos ha robado la mota y debe pagar
con su vida".
Es cosa de un destino brutal
que Juan "El Lukas" debía haber esperado.

El grupo de hombres fornidos
que forman el comando armado
entran primero a su antro favorito
sobre la Avenida Juárez;
agarran fuerza con sus tragos de whiskey
e inhalando un polvo blanco.
Sus caras sirven de espejo
uno del otro en una hermandad vil.

Salen listos los cinco y abordan
su carreta de la muerte,
rumbo a la Avenida Gómez Morín.
Ahí, en la curva de la calle transitada,
la ruta popular de los destinados a la muerte,
preparan su violenta emboscada.
Es cosa de un destino brutal que Juan "El Lukas"
debía haber esperado.

Por ahí, el blanco dará su último paseo
en una calle de su ciudad natal.
El lugarteniente del cártel, Charly “Bombas",
tiene su cuerpo tapizado de tatuajes.
Los más grandes son de un corazón
con la palabra "Madre".
El otro, es de la Virgen de Guadalupe.
Trae colgado un Rosario que
besa antes de iniciar su obra.

El comando carga Cuernos de Chivo,
una AR-15 y pistola Glock de 9 milímetros.
El “Bombas” grita: "ahí viene
el pinche cabrón de "Lukas".
Empiezan los disparos, balas sin cesar.
Los hombres del comando gritan palabras rudas,
reclamos a un hombre solo y desarmado,
alegando que "Lukas" se buscó
la sentencia del cártel.

El comando, cobrando su victoria,
arranca a toda velocidad para huir
mientras los testigos miran atónitos.
El sombrero vaquero de Juan "El Lukas"
cae al explotar su cabeza.
Su camisa almidonada se mancha de tanta sangre
que corre por el piso de su camioneta
y escurre hasta el suelo,
hasta que un charco colorado se va formando
en el pavimento de la calle.
Fue cosa de un destino brutal que
Juan "El Lukas" debía haber esperado.

El comando retorna al mismo antro para celebrar,
mientras que "El Bombas", todavía
con la adrenalina elevada, marca su rifle y
agrega el número 11 a su lista de ejecutados.
Los hombres armados evitan verse
en los ojos uno al otro,
pensando en que habrá un siguiente muertito.

Comments

  1. Me gusta que haya escritoras como tú, Diana, que retraten nuestra realidad por dolorosa que sea. Espero seguir leyendo más poemas tuyos. Felicidades.

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    1. Gracias. No todo es negativo. Tengo otros poemas relacionados a Cd. Juarez, ya veran. Que tenga un dia muy bonito. Su servidora, Diana.

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