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Poema: Ciudad Juarez 1996

Copyright © 1997, 2017
Diana Washington Valdez

Ciudad Juárez, 1996

Es apenas la madrugada
En la Central Camionera
He llegado cargando
Todas mis esperanzas
En un veliz hecho jirones
Ciudad Juárez en frente,
El futuro por adelante.

A esta hora la vida cotidiana arranca,
Cuando el taxista y yo comenzamos
Nuestra gira por la ciudad fronteriza
De gran fama internacional
Sus fábricas inmensas,
Las maquiladoras dispersadas,
De donde algunas jovencitas desaparecen
Para acabar en un gran desierto vacío;

Dicen que hace falta la mano de obra,
Las obreras de antigüedad surgen después
Ancianas, cansadas, acabadas;
Sus compañeros varones
Mas audaces tiran hacia El Paso,
Desafiando la corriente del Rio Bravo
Se lanzan hacia a una vida incierta
Nada los desanima, ni la migra ni la muerte.

Esta ciudad fue forjada en revolución
Que contaba entre sus soldados
Para derrocar al Porfiriato
A los indios Tarahumaras,
Que con sus flechitas y descalzos
Apoyaron a Francisco Villa;
¿Pero hoy quien hay que los recuerde?
Los monumentos y avenidas de la ciudad
Están dedicados a Benito Juárez,
Venustiano Carranza y otros;
Descendientes de los inditos
Existen apenas como una triste sombra
De esos triunfos tan costosos.

En el corazón y centro de la ciudad
Se mantiene una catedral orgullosa,
Al atardecer la Plaza de Armas
Se convierte en el sitio preferido
Para encuentros amorosos,
Marchas, reuniones políticas,
Imperan puestos de antojitos y paleteros.

Después anochece y de repente
La zona Mariscal despierta,
Cantineros limpian la espuma
De Coronas innumerables con sudor;

Un striptease seductor comienza,
Se asoman mujeres pintarrajeadas
Que visten de faldas minis y atacadas,
Fuman cigarros con soldados americanos
Que con sus dólares las consumen;
Afuera tocan los conjuntos trovadores
Algunas canciones movidas de Juan Gabriel,
Hasta los niños mendigos se revientan
En un taconazo por las calles de Juárez.

Hacia el oriente hay vecindarios modernos,
Suspiran que allí vivió el Se
ñor de los Cielos,
Casas con aparatos electrónicos del ultimo,
Servicio de satélite y Ford Broncos en las entradas.
Luego pasamos por el Salón México,
Donde disfrutan los de la sociedad
Bailes como el mambo y Chachachá
Bellezas resplandecientes se arriban
Tomándose fotos de souvenir con sus parejas.

“Aquí hay ricos o pobres, y nada más,”
Dice el taxista con mucha resignación;
Los demás paisanos se pierden en el
Fatalismo nacional de que si
Dios quiere o no quiere.
Ciudad Juárez es donde el anhelo
Se acaba en un chasco burlón;
Es un pueblo embriagado y enfermo
Debido a tantas copas de sus aguas negras,
Su triste destino está marcado
En el rostro angustiado de un anciano
Que en este momento nos suplica,
“¿Una caridad, seño”?

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